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Loco Mundo Gay


Dime lo marica que fuiste y te diré lo homosexual que puedes volver a ser con un poco de fe2017
30
Nov

Dime lo marica que fuiste y te diré lo homosexual que puedes volver a ser con un poco de fe

Con lo que a muchas personas les cuesta aceptar su orientación sexual, como para que después vayan y renieguen de ella para abrazar la religión y volverse milagrosamente heterosexuales. ¿Es una cuestión de coherencia y credibilidad por su parte o de prejuicios por la nuestra?

Por Jackeltuerto


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Mi amigo Enrique Lechuga (así se le conoce por algunos lares) me decía una vez que si algún día decidía volverme loca y declararme heterosexual, no dudaría en contarlo todo. Cosa que no me extraña y yo mismo haría por él. No estamos aquí para juzgar. Faltaría más que nos pusiéramos nosotros a hacerlo después de todo lo que hemos tenido que aguantar. Pero lo cierto es que, de la misma manera que encontramos cierto regocijo en las pilladas in fraganti de los homofóbicos manteniendo «impuros» actos homosexuales, tampoco podemos evitar fruncir el ceño, torcer la mirada y hasta atragantarnos cuando nos enteramos de alguien que ha dejado de ser gay para volverse presuntamente heterosexual.

Porque una cosa es renunciar voluntariamente a mantener relaciones con personas de tu mismo sexo, por el motivo que sea, pero otra muy diferente es proclamarte a todos los vientos como heterosexual después de haberte comido lo que no está escrito. Perdona, pero no. En los últimos meses hemos leído alguna que otra reveladora noticia sobre personas que afirman haber renunciado a la homosexualidad para abrazar la casta y cristiana heterosexualidad, lo que me ha llevado a recordar algunas personas que han hecho lo mismo y cuestionarlas un poco. Sin rencor, que ninguno es mi ex… aunque yo mismo también tengo un ex que, bueno, esa es otra historia.

Luca di Tolve: el modelo iluminado

El tiempo ha tratado tan mal a Luca di Tolve como él a los gays. Tras una infancia dura en la que desarrolla el odio hacia su padre (imagino que por abandonarle a él y a su madre), en su adolescencia comienza a sentir la atracción sexual hacia otros hombres, motivo por el que su madre le lleva a un psicólogo que le explica que su problema no es sexual, sino personal, puesto que tiene que aprender a aceptarse a sí mismo tal y como es: homosexual. Un perverso amigo le introduce en la escena nocturna, descubriendo que su cuerpo le puede ayudar a hacer dinero rápido, primero bailando en las discotecas y más tarde como modelo, llegando a coronarse como Mr. Gay Italia y hasta aceptando proposiciones indecentes a cambio del codiciado vil metal.



Como a tantos, el sida no sólo se lleva a muchos de sus amigos, sino que se lleva a uno de sus novios, quien antes de morir le regala una imagen de la Virgen María. Víctima de una depresión cuando descubre que él mismo es portador del VIH, el propio Tolve explica que cae «de rodillas» y comenza «a sentir una paz profunda como jamás había sentido, era el amor de la virgen». En lugar de acudir al psicólogo que le había ayudado a aceptarse a sí mismo, se une a un grupo de apoyo aconsejado por el doctor Nicolosi (conocido homofóbico, autor de libros infames tipo Quiero dejar de ser homosexual, y gerente de una clínica de terapias de conversión llamada Clínica Psicológica Tomás de Aquino, en alusión al famoso homofóbico santo y seriamente sospechoso de ser homosexual). El caso es que después de 18 meses siente que la atracción hacia personas de su mismo sexo ha desaparecido. Milagro. Después se casa con una mujer con la que ahora tiene una hija y toda la familia se dedica a ayudar a otras personas a través de una fundación. Tolve cuenta su historia en un libro, Yo fui gay, que se ponía a mediados de este mismo mes a la venta en España. Yo me pregunto, ¿y no será que eras bisexual y todavía no te has dado cuenta?




Luca di Tolvi: Yo fui gay - Foto: Uso permitido


Little Richard: saturado de tutti frutti

La religión cristiana es tan agradecida como el lobby gay: basta que proclames que te arrepientes para que la iglesia te abrace y perdone todos tus pecados, de la misma manera que lo hace el colectivo LGBT en el momento en que decides llamar a su puerta. Otra cosa es que tú mismo te lo creas, como sucede con Little Richard, quien tras toda una vida alardeando no ya de que era gay, sino pansexual, a sus 84 años cuelga los hábitos para hincar la rodilla ante Jesús. ¿Donde quedó lo que predicaba con el tutti frutti? Hay quienes pretender entender que, simplemente, el que fuera elegido por la revista Rolling Sotne como el 8º mayor artista de la música de todos los tiempos, decide abrazar la iglesia ante el supuesto ostracismo que supone la tercera edad (para aquellos que no frecuentan el Bar Hot, supongo), como si la tercera edad para las personas heterosexuales fuera una fiesta sexual. ¿Te imaginas que Elton John hace lo mismo en unos años?



Michael Glatze: intolerante al gluten

En 2015 la controversia llegaba al Festival de Sundance de la mano de I am Michael (Justin Kelly, 2015, EE.UU.), un biopic basado en la vida real de Michael Glatze, quien tras ser activista, fundar una revista como Young gay America y protagonizar una película junto a su novio, termina por abrazar la religión y salirse de la congregación gay.



Lo que no sé si te cuentan en la película exactamente es cómo le llega la iluminación. Preocupado porque unas palpitaciones fueran la misma enfermedad que se había llevado a su agnóstico padre a la tumba cuando él sólo tenía 13 años de edad, Glatze relaciona palpitaciones con falta de fe y no duda en unirse a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (cuyo nombre me fascina), para luego abandonarla, sirviendo actualmente como pastor en una pequeña iglesia cristiana en Wyoming, para no volver a mirar un hombre por debajo de su cintura. No sé por qué me da que no aprovecha para eneñar a sus feligreses sobre lo perniciosa que puede llegar a ser la homofobia.



Por favor, que alguien me diga si en la película explican que las palpitaciones estaban producidas por una anemia, causada a su vez por haber desarrollado un desorden alimenticio al volverse celiaco... como tanta otra gente que no por ello renuncia a su orientación sexual, tan sólo al gluten.

Fabio McNamara: del glam al coro de la iglesia

Auténtica musa de la movida madrileña, maestro de ceremonias de Alaska y los Pegamoides, fuente de inspiración de Pedro Amodóvar junto al que crea Almodóvar y McNamara, pasando después por formaciones como Fanny y Los +, Metálicos o Sarassas Music, y colaborando con Paco Clavel, Fangoria o las Nancys Rubias, tras una vida llena de excesos y libertinaje, Fabio McNamara termina por abrazar el catolicismo para reconocer a Jesus como «el médico que te sana, el maestro que te enseña, el amigo que nunca falla». No sabemos si lo dice porque Pedro Almodóvar ya no le llama, después de haberle exprimido a la saciedad, pero el caso es que ahora puedes verlo hablando de su fe en entrevistas para canales com 13TV. Lo raro es que no le llame Iker Jiménez. Claro que a lo mejor es una nueva manera de ser moderna, al fin y al cabo ha escrito su autobiografía, Fabiografía, mano a mano con Mario Vaquerizo, que no es sospechoso de nada más que de moderna.



John Paulk: arrepentido a tiempo

Quizás el más sincero y coherente de toda esta panda sea John Paulk, quien tras defender durante años las terapias de conversión termina por reconocer que nunca ha dejado de ser gay: «Durante casi diez años fui activista y portavoz de lo que se conoce como movimiento ‘ex-gay’, desde el que defendíamos que la orientación sexual puede cambiarse mediante una relación estrecha con Dios, terapia intensiva y fuerte determinación. En aquella época creía verdaderamente que ello era posible. Pero mientras muchas cosas cambiaron en mi vida, como cristiano, mi orientación sexual no lo hizo (…). Hoy ya no me considero más un ‘ex-gay’ y ya no apoyo de ninguna forma dicho movimiento. Déjenme ser claro, por favor: no creo que las terapias reparadoras puedan cambiar la orientación sexual, de hecho, lo que hacen es un daño enorme a muchas personas. Sé que mucha gente ha sufrido por cosas que hice y dije en el pasado. Padres, familias y seres queridos fueron afectados muy negativamente por la idea de las terapias reparadoras y la posibilidad de cambio. Siento profundamente todo el dolor que he causado».



Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.


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Cuando hablas con esa gente te dicen que Cristo les ayuda a vencer tentaciones. Así que la atracción sigue ahí.
Reprimir una atracción sexual de tipo gay, no es ser heterosexual, por mucho que se llamen exgay a sí mismos.

Los hombres heterosexuales no necesitan reprimir “tentaciones gay” ¡Porque no las tienen!

Heterosexual es el hombre que le gustan las mujeres, no el que reprime su atracción hacia los hombres.

Por pucelano32 - 30/11/2017 18:13

la religion del dios de mama tiene mucho poder en el subconsciente humano y sobre todo en el de los y las homosexuales arrepentidos, no aceptar que la heterosexualidad nada tiene que ver con la divinidad y si con un aspecto mas de la diversidad sexual es el trabajo de las relijiones sobre todo monoteistas, las cuales que casualidad disfrutan las elites y padecen la pleve, que cada cual saque sus conclusiones.
solo la heterosexualidad perpetua hoy por hoy la supervivencia humana,la mano de obra varata,y los ejercitos y las elites lo saben y se valen de esas religiones para perpetuar su poder criminalizando todo aquello que no favorezca los sistemas de produccion.osea homosexuales y transexuales

Por lunazu - 01/12/2017 1:56


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