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Las filias y parafilias más divertidas: 9 maneras (o más) de disfrutar de la hierofilia2017
09
Abr

Las filias y parafilias más divertidas: 9 maneras (o más) de disfrutar de la hierofilia

Si sientes una atracción desmesurada hacia determinadas cosas, realidades o situaciones a través de las que alcanzas una particular excitación sexual es que tienes una filia, y si sigues un patrón sexual determinado, tienes una parafilia. Algunas de ellas las puedes practicar de manera habitual, sin saber que las tienes, como la hierofilia: el placer sexual que se consigue a través del uso de objetos sagrados o religiosos.

Por Jackeltuerto


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La Semana Santa es época de devoción para muchos pero, ¿y si fuera también una época de excitación? Así debe ser al menos para las personas que son hierofílicas, es decir, que sienten una pasión desmesurada por los símbolos religiosos, ya sean católicos o protestantes, musulmanes, heterodoxos, budistas o tarotistas. Como te lo cuento. Desde practicar el acto sexual en lugares sagrados, hasta hacerlo vestidos de cura, monja, fraile, virgen, mártir o santo, o montártelo con cruces, rosarios o libros sagrados en mano.



Si la fantasía no tiene límites, qué te voy a contar de todo lo que puedes hacer con la parafernalia religiosa. Quizás ahora entiendas lo que se esconde detrás de tanto fervor, devoción y fanatismo, a no ser que lo que padezcas sea la hierofobia, lo que sería un terror intenso e irracional a todo lo relacionado con la iconografía religiosa.

1. La devoción te lleva al éxtasis

Ir a una sauna para un gay debe ser más o menos como ir a misa para una persona hierofílica. Imagino que el ritual de despojarte de lo que te identifica como individuo para meterlo en una taquilla y aventurarte en las entrañas de un espacio en el que se suceden los diferentes lugares para limpiar tu cuerpo, desde la sauna turca a la finlandesa, pasando por el jacuzzi, la piscina de agua fría o la penitencia del cuarto oscuro par alcanzar la gloria del cuerpo debe ser más o menos parecido a la liturgia de santiguarse al entrar en misa y pasar por los diferentes estadios que conlleva, como el acto de penitencia, la gloria, las iluminadoras lecturas, la elevadora homilia, la epíclesis, la nostálgica consagración o la redentora comunión.



Momentos cargados de erotismo para las personas hierofílicas, que si bien los católicos viven hacia dentro y en silencio, acorde a su condición radicalmente sumisa, los satánicos viven totalmente hacia afuera. Por eso, precisamente, debe darles tanto miedo el sexo a los católicos, porque deben pensar que van a ir al infierno, cuando en realidad se llega al cielo. ¿Sería ciertamente esta la experiencia religiosa a la que se refería Enrique Iglesias o es más bien lo que escondía Viridiana (Luis Buñuel, 1961, España & México) en su tan sagrado como erótico ritual antes de irse a dormir o en aquel intenso angelus?



2. La depravación llega con la secta

Casi es inevitable relacionar secta con sexo. Desde el secretismo de la cienciología hasta la iluminación de los seguidores de Hare Krishna Sadhana, pasando por las que se montan los del Ku Klux Khan, cuya iconografía está por cierto calcada de las procesiones de Semana Santa. ¡Ay, pillines, que os gusta tanto el sadomasoquismo como el rollito hierofílico! Uno de los que mejor se lo ha sabido montar es, sin duda, el líder de la iglesia del Palmar de Troya, que parece ser que se pasaba a todo lo que encontraba por la piedra, sin tener que vérselas después con la justicia, como les pasa a los Romanones, al ser todas ellas personas mayores de edad, que además se sometían voluntariamente, o al menos de manera aparente. Me imagino lo que pasa de puertas abiertas como si fuera un videoclip de Madonna, que debe ser bastante hierofílica a cuenta de las veces que ha sido condenada por la iglesia católica.



3. La confesión que puede ponerte en problemas

«He oído gemidos y ruidos sospechosos provenientes de uno de los confesionarios» es lo que un trabajador de una iglesia de Cesena denuncia en una llamada ala policía que, inicialmente, se toman a broma. No lo era. Se trataba de una pareja gay de 32 y 31 años respectivamente que estaban practicando sexo oral en un confesionario. «Somos ateos y para nosotros, tener relaciones en la iglesia es como hacerlo en cualquier otro lugar», declaró la pareja cuando sucedieron los hechos, en junio de 2008. me pregunto si alguno de ellos se llamaba Alejandro, como la canción de Lady Gaga.



4. La sumisión que conlleva el hábito

Lo sé. Los uniformes siempre han sido un gran fetiche. Pero no te habías parado a pensar que si a ti te pone un hombre vestido de cura o fraile, o una mujer en hábitos o hasta ataviada como la virgen de la Macarena es porque además eres una persona hierofílica. En este punto se puede juntar además con la necesaria sumisión de quienes ingresan en un convento, ya sea de frailes o de monjas, que se someten a lo que les pongan por delante, tal y como contaba Denis Diderot en La religiosa, adaptada al cine por Jacques Rivette en 1966 y por Guillaume Nicloux en 2013. Aunque la quizás sea la versión no acreditada que propone Domenico Paolella en Historia de una monja de clausura (Storia di una monaca di clausura, 1973) la que más justicia haga a las personas hierofílicas.





5. El sufrimiento que conlleva la evangelización

Si eres más de sufrimiento que de sometimiento, siempre puedes escoger el camino de la evangelización y expandir la palabra de Dios como hacía el incomprendido Nazarín de Benito Pérez Galdós, que también llevara al cine Buñuel, quien por otro lado, nos mostraba la otra cara de la moneda con el fraile existencialismo que sucumbía a la tentación del demonio en Simón del desierto (Luis Buñuel, 1965, México).





Porque está claro que la hierofilia le ponía un rato al cineasta aragonés. Aunque claro, algunas son capaces de unir dolor y terror como si cuerpo y alma encontraran su esencia en la protagonista de Paraíso: fe (Paradise: Glaube, Ulrich Seidl, 2012, Austria), o alcanzar el éxtasis a través del dolor, como aquella piedrecita que se ponía en el zapato la hermana mayor de Camino (Javier Fesser, 2008, España).





6. La fascinación por el alzacuellos

No sé si es tanto la misteriosa sotana, que permite ocultar todo lo que debajo esconde, facilitando que la imaginación te lleve a dilucidar el tipo de ropa interior que llevan debajo o si habrá cilicios u otros objetos de placer y tortura, o es el alzacuellos, símbolo de autoridad y poder lo que lleva a las personas más devotas a caer rendidas ante el magnánimo padre redentor. Si encima el alzacuellos lo luce Richard Chamberlain, está claro que el frenesí sexual iba a estar más que asegurado en una serie como El pájaro espino (The thorn birds, Daryl Duke, 1983, EE.UU.) que, por cierto, a quienes más sedujo fue a las personas más devotas. ¿Conseguirá lo mismo Paz Vega con Perdóname Señor, su nueva serie en Telecinco?



7. La peregrinación que eleva tu espíritu

Tremendas orgías que deben ser las procesiones para las personas hierofílicas, encuentros de multitudes en los que se dan cita todos y cada uno de los símbolos de la iglesia católica: santos, vírgenes, curas y monjas, penitentes y pecadores, personas devotas y entregadas al culto. Quizás ahora mires con otros ojos las que se montan todos los años en la Romería del Rocío, el interés en las peregrinaciones a la Meca o hasta el verdadero origen del ritual de la circuncisión. «Guarrillas» todas, como diría Antonio Recio, que no buscan más que colmar sus deseos más ocultos, sólo que quizás no son conscientes de ello. No importa. Todas las personas disfrutan como perras en esas procesiones de Semana Santa en las que muchas llegan a alcanzar el mismo éxtasis de Santa Teresa de Jesús a ritmo de saeta, caminando descalzas por el asfalto, regando el suelo con cera de las velas en algunos casos, y hasta flagelándose en la mejor de las penitencias. Ya lo decía Germán Coppini en aquel maravilloso tema de Golpes Bajos, A santa compaña.



8. De la portada de playboy al escándalo religioso

No es lo mismo posar desnuda y con botas, como las chicas de las películas de Russ Meyer, que hacerlo sólo con un casto crucifijo. Tal es así que el número de agosto de la revista Playboy en Brasil escandalizó a la Archidiócesis de St. Paul cuando vieron en esa tesitura a la actriz y modelo Carol Castro, pero consiguiendo el efecto contrario al que pretendían puesto que, como era de esperar, terminan disparando la venta de la revista. Justo lo contrario que pasa cuando Alaska y Mario Vaquerizo se hacen una fotografía emulando a la piedad, que tienen que pedir perdón y dimitir de su colaboración en la Cope.


Carol Castro en Playboy - Foto: Uso permitido



La pasión de Alaska y Mario - Foto: Uso permitido


9. Del petardeo a la santificación

Es posible que al final esta fascinación por los iconos religiosos no venga sino de la frustración por no haber llegado inmaculadas al matrimonio. ¿De ahí tanta histeria con la actuación de Drag Sethlas? Sin duda no recuerdan que nunca es tarde para la redención, como le pasa a Fabio MacNamara que, tras cantar a duo con Pedro Almodóvar gloriosos himnos como Satanasa, tras tantos años de exceso y descontrol termina ofreciendo su rendición sin condiciones a la religión ¿o es a la hierofilia? Al final ha resultado ser la movida madrileña el caldo de cultivo idóneo para terminar en la santificación. Pero nuevamente son Golpes Bajos quienes mejor consiguen plasmar la contradicción de una religión que predica amor a base de expandir el terror.





Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.


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