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Loco Mundo Gay


¿Quien necesita un algoritmo con estas 15 maneras de saber si una persona es homosexual?2017
17
Sep

¿Quien necesita un algoritmo con estas 15 maneras de saber si una persona es homosexual?

Lo último en tecnología es un inservible algoritmo con el que afirman se puede saber si una persona es homosexual analizando sus rasgos faciales. Una técnica inutil cuando ya tenemos hasta 15 maneras de saber si una persona es homosexual o no, claro qeu todas ellas fruto del prejuicio, la homofobia y el miedo a salirse por la tanjente.

Por Jackeltuerto


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Ojiplático me quedo ante un estudio de la Universidad de Stanford que afirma que a través de lo que denominan una inteligencia artificial, que debe es ser otra cosa que un ordenador, que al final no es más que un algoritmo que tiene la capacidad de saber la orientación sexual de una persona con sólo analizar sus rasgos faciales. ¿¡Qué me estás contando!? Lo contentos que se van a poner en Rusia, Kuwait, Chechenia o Indonesia, que van a poder contar con un 'gaydar' que les permita detener, deportar, encarcelar o incluso asesinar a cualquier persona a través de un método que si bien aseguran que es fiable en un 81 % en el caso de los rostros masculinos y un 74 % con los femeninos, nunca puede ser mejor ni más efectivo que el de una malpensada persona homosexual o, mejor todavía, que la de una instruída persona homofóbica, que es lo mismo que una persona homosexual, sólo que negándose a sí misma.


Algoritmo identifica a las personas homosexuales por sus rasgos faciales - Foto: Uso permitido


Desarrollado por Michael Kosinski y Yilun Wang, la clave de este sistema se encuentra por lo visto en los rasgos y expresiones que denominan «comunes de género», es decir, que los rostros masculinos con rasgos identificados como femeninos —del tipo mandíbulas estrechas, narices largas o frentes grandes corresponden a hombres gays—, mientras que los rostros femeninos con rasgos identificados como masculinos —mandíbulas grandes y frentes pequeñas—, corresponden a mujeres lesbianas. Me pregunto qué pasa con rostros andróginos como los de David Bowie, Grace Jones, Brian Molko, Tilda Swinton, Gwendoline Christie, Marilyn Manson, Bimba Bosé o la misma Barbara Rey, que antaño algunos sospechaban que incluso era transexual, con toda probabilidad quienes más la deseaban y no podían acceder a ella más que sus sueños.



¿Realmente no tienen otra cosa que hacer en una universidad que estudiar si pueden detectar si una persona es homosexual con una simple fotografía? Sobre todo cuando partimos del hecho de que hay muchas personas que consideran que todos nacemos bisexuales, sólo que no lo sabemos o decidimos una opción sexual u otra por los motivos que sean, como para que ahora pretendan decirnos que son tus genes los que amoldando tu cara te delatan como homosexual. De todas maneras, ¡anda que no hay maneras de identificar a una persona homosexual sin necesidad de un algoritmo! Ahí va una lista, claro que, como el algoritmo, no sólo no es para nada infalible, sino que es el reflejo de los prejuicios de los que está el mundo lleno. Y si no que le pregunten a Tom Ford, que afirma que «si eres un chico que se pinta las uñas, eso no implica nada. ¿Eres un hombre que se acuesta con otros hombres? Eso no significa que seas gay».

1.- Ni un pelo de tontas

Antaño se consideraba que aquellos hombres que llevaban el pelo largo eran homosexuales, mientras que si una mujer lo llevaba corto era lesbiana. Prejuicios estúpidos que debieron llegar con el auge de la revolución sexual en los años sesenta.



2.- Pendientes de un hilo

Época de extravagancia como ninguna otra, además de Madonna, los descarados años ochenta traen la moda del pendiente en la oreja… para los hombres. Circulaba entonces el rumor de que si lo llevabas en la oreja derecha eras homosexual ¿o era si lo llevabas en la izquierda? Claro que si eres una mujer y no los llevas, atente a las consecuencias de que te tilden de poco femenina.



3.- Maquillaje para matar

No hay problema si te embadurnas toda la cara con maquillaje, como hacía una banda tan macha como Kiss. Tampoco parece haber problema si te escudas en un movimiento como los New Romantics, como hacían los miembros de Duran Duran. Pero, ¡ay, si te pintas la raya del ojo, utilizas el corrector para disimular tus ojeras, te depilas o confiesas que te das rayos uva para conservar tu bronceado! Y ni se te ocurra pintarte las uñas que te verán como un auténtico julandrón, de la misma manera que sospecharán que eres una bollera si no acostumbras a pintarte la cara.



4.- Lástima de ropa

Hubo un tiempo en el que podías trabajar como secretaria, podías hacerte maestra o enfermera, incluso podías montar tu propia tienda, pero que no se te ocurriera ponerte pantalones, que eso era cosa de hombres. Esa misma época había quienes tenían la fascinante creencia de que aquellas personas que vestían con colores llamativos o de manera más extravagante eran desde luego homosexuales y no parecía bastarles con la pluma para llamar la atención.





5.- Plumas de pavo real

Una cosa nos lleva a la otra: ¿tiene pluma? Ya sea un hombre con pluma marica, o una mujer machirula, muchos son los que relacionan la pluma con la homosexualidad. Pero claro, también existe la pluma macha, es decir, esa actitud hipermasculina que raya en la caricatura de esos pavos que ya no sabes si lo quieren es pegarte o follarte…lo cual no tiene la más mínima importancia porque al menos un servidor es capaz de correrse de ambas maneras, ¿de qué nos iban a gustar si no esas películas de acción llenas de machos sudorosos que prefieren su propia compañía a la delicadeza de una mujer? De hecho, en el sentido contrario, el de aquellas mujeres que exageran su feminidad soltando más pluma que una gallina, suelen ser señaladas como transexuales.





6.- Culto al cuerpo

Existe la creencia de que los tíos que rinden culto al cuerpo son gays, mientras que, al contrario, las tías que no se depilan y les importa un bledo si llevan las tetas caídas o dejan colgar sus flotadores son lesbianas. Según esta teoría, todos los concursantes masculinos de Mujeres y hombres y viceversa deben ser tan maricas como mamarrachas, así como la inmensa mayoría de los deportistas… En el lado opuesto están algunas tonadilleras, que no hace falta nombrar.





7.- Sentido y sensibilidad

Para bien o para mal, la ausencia de sensibilidad en una chica le convierte automáticamente en sospechosa de lesbiana, de la misma manera que si eres un chico sensible eres visto como una mariposa del campo a los ojos de algunas personas.



8.- Delatores musicales

Desde que el cine es sonora hay una señal inequívoca de que una persona es homosexual o, cuanto menos, bisexual: los musicales. Ya sea en película, o sobre el escenario, mucho peor si son de Andrew Lloyd Weber, los musicales parecen ser un signo inequívoco de tu orientación sexual.









9.- Divas y diosas sobre todas las cosas

No hay prueba más irrefutable para saber si una persona es gay como que le gusten Cher, Madonna, Barbra Streisand, Liza Minelli, Lady gaga, Fangoria, Mónica Naranjo y los Pet Shop Boys. Otra cosa es que te gusten Queer y Freddy Mercury, siempre serás considerada una persona macha con muy buen gusto, Dire Straits, que seguirás siendo macha, pero con muy mal gusto, o The Smiths y John Morrissey, que revela que eres una persona muy auténtica y alternativa tirando a hipster.



10.- Juegos de pelota

Las únicas pelotas que le gustan a un homosexual son las que te cuelgan entre las piernas, de la misma manera que todo lo que le interesa del deporte es lo que pueda suceder en el vestuario. Si por el contrario, eres futbolera y te apasiona el deporte, parece estar claro que debes ser una lesbiana de manual, especialmente si eres tenista o futbolista, a no ser que seas Margaret Court.



11.- Del despatarre al movimiento de cadera

Esa práctica tan demonizada del manspreading no afecta a los hombres homosexuales, ya que tienden a mantener las piernas cerradas, cuando no cruzadas, siempre que están sentados. Pero fíjate cómo se delatan aquellas féminas que mantienen las piernas abiertas cuando viajan en el transporte público, sin duda alguna síntoma de que pretenden mantener los límites de su territorio, tal y como les han inculcado desde pequeños a los protectores del heteropatriarcado. De la misma manera, mientras ellos tienden a quedarse de pie con las piernas juntas, ellas las abren marcando el paquete del que carecen físicamente. Y por supuesto, nada más tienes que fijarte en el movimiento de cadera de un pavo para determinar su orientación sexual. Si claramente emula a Marilyn Monroe en Con faldas y a lo loco y tiene un movimiento pendular de cadera que parece que va a descoyuntarse, sabes que están ante una auténtica sarasa, mientras que si una mujer camina tan erecta como Gary Cooper en Sólo ante el peligro, o de manera tan tosca como Bud Spencer, no hay duda que estás ante una auténtica bollera.





12.- Moda y decoración

Otra señal inequívoca para reconocer a una persona homosexual es su innato interés por el mundo de la estética, ya sea la moda o la decoración. Forma parte de esa innata cualidad que les hace saber combinar a la perfección prendas y ornamentos decorativos del hogar. La ausencia de esta característica en una mujer es claro síntoma de su masculinidad intrínseca. Lo que hace que, por extensión, los gays tengan casas limpias y preciosas mientras que las lesbianas viven en cuchitriles desastrosos.



Profesiones qeu te delatan

Todo el mundo sabe que si eres mujer y monja, piloto, policía, bombera o camionera es porque no sabes comportante como una mujer, de la misma manera que si eres hombre y cura, estilista, peluquero, maquillador o enfermero, estás ocupando un puesto que estaba destinado a una mujer.



14.- Educación para la ciudadanía

El punto en el que coinciden gays y lesbianas es cuando hablamos de derechos civiles, cambio climático, energías renovables y sostenibilidad, que si coincide con que es una persona atea, de izquierdas y en contra de la tauromaquia, claramente estás ante una persona homosexual... Llegados a este punto hay que advertir la excepción que constituyen aquellas personas que se empeñan en proclamarse creyentes y de derechas, cosa que sucede única y exclusivamente cuando les interesa más la salud de su cuenta corriente y el bienestar personal que reconocer la diversidad sexual.



15.- Por sus fobias les conoceréis

Pero hay un signo inequívoco de que estás delante de una persona homosexual: las fobias. Si es varón y misógino, es claramente maricón; si es hembra y misándrica, es claramente machorra; pero es que si estamos ante una persona, ya sea hembra o varón, que hace alarde de su desprecio absoluto por cualquier miembro de la comunidad LGBT, una persona homofóbica, lo que es seguro es que no está haciendo otra cosa que tratar de ocultar aquello que se empeña en no aceptar de sí misma.



Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.


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