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«Van a por tus hijos»: ¿Cuál es la verdadera inspiración de la nueva campaña de Hazte Oir?2017
02
Ago

«Van a por tus hijos»: ¿Cuál es la verdadera inspiración de la nueva campaña de Hazte Oir?

El irracional miedo de Ignacio Arsuaga y los radicales de Hazte Oir no deja lugar a dudas: todos ellos viven víctimas de un miedo irracional que se parece más a la ficción que a la realidad. Repasamos 12 obras que pueden haberles traumatizado hasta convertirlos en las personas homofobicas, lesbofóbicas, bifóbicas y transfóbicas que demuestran ser.

Por Jackeltuerto


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«Van a por tus hijos» es el lema de la nueva campaña de los radicales de Hazte Oir, que ya ni religiosos ni conservadores, más bien parecen ser víctimas de algún tipo de misteriosa abducción por parte de formas de vida extraterrestres que los utilizan como herramientas para atormentar, no ya al colectivo LGBT, sino a toda la sociedad, dado que toda persona homosexual, bisexual o transexual es fruto de una relación heterosexual, como debe saber cualquier persona, ya sea católica, musulmana o perseverante. «Soy heterosexual y no me siento amordazada por la ley, es más, me parece muy bien que todo el mundo tenga los mismos derechos», le contesta muy oportunamente Cristina Pardo a Ignacio Arsuaga en una intervención en Al rojo vivo.

Pero lo que un servidor se pregunta es si a quien deberíamos temer es a un señor que, según ACABGang, somete a sus hijos a una innecesaria dosis de hormonas para prevenir ¿que no le salgan como el? Y digo innecesaria porque pueden ser finalmente igual de homosexuales, bisexuales transexuales que cualquier otro mortal, por mucha testosterona o estrógenos que les suministren. Lo que me hace pensar que quien debiera estar en tratamiento es este pobre señor.



Sea como fuere, más allá de que le haya servido de inspiración aquella canción de Pepe De Rosa, sólo que con diferente itinerario, el lema parece más sacado de una película de terror que de otro sitio, sonando más a guasa que a advertencia o mucho menos a amenaza.

Con polvo de duende no duele

No me extraña que los radicales religiosos estén en contra de Walt Disney, una compañía que ya desde sus inicios adapta relatos como el de J.M. Barrie en el que un pavo en mallas, con la habilidad de volar —como si fuera un hada— y la capacidad de no envejecer —como si fuera la dragqueen más diestra con el maquillaje—, viene por las noches para engatusar a tus hijos, los espolvorea con «polvo de duende» y se los lleva a la isla de nunca jamás, que para los de Hazte Oir debe ser como un cuarto oscuro sin salida. Peter Pan (Clyde Geronimi, Hamilton Luske, Wilfred Jackson & Jack Hinney, 1953, EE.UU.), sigue siendo uno de los grandes clásicos de la compañía, que no ha desmerecido a pesar de las versiones posteriores y que, sin duda alguna, debe ser una de las películas que atormentan a Ignacio Arsuaga. Espérate que estrenen la película con la princesa lesbiana.



La invasión de los ladrones de almas

¿No me digas que cuando escuchas el nuevo lema de Hazte Oir, lo primero que te viene a la mente no es la imagen de un enajenado Kevin McCarthy gritando aquello de «estamos todos en peligro, idiotas, vienen a por vosotros» en La invasión de los ladrones de cuerpos (Invasion of the body snatchers, Don Siegel, 1956, EE.UU.)? Siempre se ha hablado de parábola contra el comunismo, pero lo cierto es que el propio Siegel comentaría en más de una ocasión que su propósito era más el opuesto, el de denunciar los destructivos efectos secundarios del capitalismo. Quizás por eso mismo a Arsuaga le pasa que cuanto más se empeña en luchar contra los derechos del colectivo LGBT más acaba desacreditando a religiosos y conservadores que defienden sus mismas ideas.



El pueblo de los conservadores brillantes

Me pregunto si esta advertencia de Hazte Oir no está realmente dirigida contra una invasión extraterrestre como la que se producía en El pueblo de los malditos (Village of the damned, Wolf Rilla, 1960, Reino Unido), en donde son fecundadas todas las mujeres fértiles de un pintoresco pueblecito británico que dan a luz a unos encantadores niños, todos ellos cortados por el mismo patrón, pero a los que no hay quien les tosa, sobre todo cuando se les ponen los ojos como si de Cristiano Ronaldo se tratara.



Los inocentes religiosos reprimidos

La represión sexual subyace en el comportamiento de los personajes adultos de Suspense (The inocentes, Jack Clayton, 1961, Reino Unido), que insuflan tales dosis de miedo en los niños que terminan matándolos de pánico. Más allá de las dobles lecturas de la novela original de Henry James, Otra vuelta de tuerca (1898, Reino Unido), Clayton vuelve a explorar lo que pueden llegar a hacer unos niños indefensos ante el pánico de que los adultos les digan lo que tienen que hacer en A las nueve cada noche (Our mother’s house, Jack Clayton, 1967, Reino Unido). Imagínate lo que le harán los hijos de arsuaga cuando tomen conciencia de lo que les ha hecho su padre, que no el colectivo LGTB.





¿Quién puede matar a un ángel con tacones?

Ni en sus mejores pesadillas Narciso Ibáñez Serrador fue capaz de imaginar que los niños podrían ser perseguidos por transexuales con la vil intención de hacerles ver que no son niños, sino ángeles inmaculados, carentes tanto de sexo como de género. Parece ser que para algunos, esa «ley mordaza LGBT» nos puede llevar a una realidad como la de ¿Quién puede matar a un niño? (Narciso Ibáñez Serrador, 1976, España), de ahí nuevamente lo de medicar a sus hijos, para que no se rebelen.



¡Está loca!

También me puedo imaginar perfectamente a Ignacio Arsuaga y sus acólitos como si fueran los padres de la criatura de ¡Estoy vivo! (It’s alive, Larry Cohen, 1974, EE.UU.), histéricos ante el hecho de que sus descendientes puedan salirles yonkis, drogadictos, caníbales o, lo que es infinitamente peor: ¡maricas, bisexuales o transexuales!



Cromosoma XXY

Mucho meter miedo con el imperio gay, pero ningún obispo, cardenal o cardobispo te avisa de las cicatrices que deja una pareja heterosexual en sus hijos cuando se separan. Menos mal que tenemos a David Cronenberg que nos ilustraba perfectamente con Cromosoma 3 (The brood, David Cronenberg, 1979, Canadá).



Los reaccionarios del maíz

De la misma manera que el hidalgo don Quijote fuera víctima de un desmesurado ejercicio de lectura de libros de caballería, ¿quién no nos dice que Ignacio Arsuaga no ha sido víctima de un efecto similar, en este caso de novelas de Stephen King? ¿Te imaginas un mundo como el de Los chicos del maíz (Children of the corn, Fritz Kiersch, 1984, EE.UU.), pero en el que Isaac es una marica mala resabiada, Malachai una transexual de dos metros como Ru Paul y el entregado Amos un pansexual que se tira todo lo que se le cruza por delante? No me imagino que puedan ver otra cosa en su futuro los de Hazte Oir.



Género diabólico o identidad distorsionada

Como un muñeco con suéter a rallas también deben ver los de Hazte Oir a los miembros del colectivo LGBT. Aunque en este caso van a tener lucha para rato porque las secuelas de Muñeco diabólico (Child’s play, Tom Holland, 1988, EE.UU.) no parecen haberse extinguido todavía.



La ciudad de los autobuses y avionetas perdidas

Detrás de los monstruos más perversos, a veces no hay otra cosa que un trauma no resuelto, tal y como le pasa al malvado Krank, que envejece prematuramente porque no puede soñar. Aunque se dedique a secuestrar niños, hasta el infame protagonista de La ciudad de los niños perdidos (La cité des enfants perdus, Jean-Pierre Jeunet & Marc Caro, 1995, Francia) era capaz de transmitir la ternura que no conseguimos ver en las rastreras acciones de Hazte Oir.



Insextion

Asimismo, los sueños son también la poderosa herramienta que utilizan los protagonistas de Origen (Inception, Christopher Nolan, 2010, EE.UU.) para introducir ideas en el subconsciente ajeno. Algo que claramente le gustaría hacer al propio Arsuaga. Más que la pinza, a este grupo se le ha ido la peonza de las manos.



Stranger guys

Algunos quieren ver una metáfora de la homofobia en el maléfico monstruo de Stranger things (Matt Duffer & Ross Duffer, 2016, EE.UU.), dado que sus principales víctimas son un jovencito sensible y la amiga supuestamente lesbiana de la novia del capitán del equipo de lo que sea. Lo que desde luego parece claro es que a los tipos de Hazte Oir les gustaría mandarnos a todo el colectivo LGBT con los demogorgones, con los que obviamente luchan ellos hoy en día.



Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.


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pobres personas pero lo mas jodido sera para sus pobres hijos y ni quiero saber el daño que le hacen si alguno es gay son dignos de pena tantos enfermos en una sociedad y cuanto daño hacen

Por uruguayoalbert - 04/08/2017 4:19

si se va contra algo es contra esos padres, esos pastores, esos referentes sociales tan enfermos homofobicos limitados y pobres personas por eso siempre militancia y compromiso político y no dejar que estas lacras estén en cargos de decisión infórmate a quien votas
Por uruguayoalbert - 09/08/2017 5:02


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